Ser un animal, también es transformar sus vidas.
- OSPAN
- 12 jun
- 2 min de lectura
En Argentina, los dichos populares son parte del día a día. Frases como “cocodrilo que duerme es cartera”, “más vale pájaro en mano que cien volando”, “perro que ladra no muerde” se volvieron parte de nuestro cotidiano. Y entre todas ellas, “sos un animal” se destaca por su fuerza. Porque ser un animal, en este contexto, habla de grandeza. De alguien que se destaca, que tiene talento, que impacta, que merece admiración.
Y entonces, ¿quién mejor para representar esas cualidades que ellos?
Los verdaderos animales.

Los que son talentosos para jugar, ingeniosos para hacerse entender y enormes en el amor que dan. Sin esfuerzo, se vuelven modelos a seguir. Nos empujan a seguir nuestro instinto, a levantarnos después de una caída, a cuidar a los nuestros, a ser familia. A ser únicos. A ser genuinos. A fallar y volver a intentarlo.
Nos enseñan a crear nuestro propio mundo y habitarlo en libertad.
Y a veces nos olvidamos de algo simple: nosotros también somos animales. Animales que evolucionaron, pero que todavía llevan algo intacto en el cuerpo: el instinto. Y ellos, con su presencia, nos lo devuelven. Nos recuerdan de lo que somos capaces cuando dejamos de apagarlo.
También vale esta pausa para recordarte por qué vos también sos un animal. Porque no hace falta ser Messi, Colapinto o el Dibu para serlo. Ser un animal también es haberle dado un hogar a alguien. Haber cuidado sin manual. Haber aprendido sobre la marcha, incluso sin saber bien cómo. Es haber elegido un vínculo distinto. Incluso con alguien con quien no compartís el mismo idioma, ni las mismas palabras… y aun así sentir una conexión mucho más especial que muchas otras.
Ser un animal es enorme. Y en OSPAN queremos reconocerlo, y reconocerte.
Porque sí: sos un animal.




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